miércoles, 14 de noviembre de 2018

Juan Carlos Tordó, baterista de La Mississippi: “Hay mucha más solución por el lado de la educación que por el lado del fierro”


Entrevistado por Adrián Beneitez.

Juan Carlos Tordó, baterista de La Mississippi: “Hay mucha más solución por el lado de la educación que por el lado del fierro”

La Mississippi, banda oriunda de Florencio Varela, festeja sus treinta años de trayectoria este jueves 15 en el Luna Park. Noche Bastarda habló con Juan Carlos ‘Negro’ Tordó, su baterista desde 1992, y el Negro recordó los inicios del grupo, habló de su evolución, adelantó detalles del show y reflexionó sobre la situación del país.

Apelar a la nostalgia y la emoción siempre da buen resultado, y eso sucedió con la idea que tuvieron en su momento la gente de Pop Art y los músicos. Se organizó una muestra de alrededor de cien piezas, entre fotos, afiches de calle y videos, que se exhibió hace tres meses en La Trastienda y de la cual se va a montar una parte en el Luna Park. “Yo tenía en casa afiches y fotos, porque somos productores de nuestros discos, así que las juntamos para hacer la muestra. Después de tantos años te volvés a sorprender y decís ‘mirá esto, ¿recordás cuando fuimos a España, a Brasil, a Colombia?’”, cuenta el Negro Tordó.

En sus comienzos se llamaron La Mississippi blues band, nombre sugerido por el baterista y productor Adrián Flores, un purista del estilo que se sumó a los ensayos por un aviso que había visto en una publicación. Poco después, sin haber grabado todavía, Flores dejó la banda, que se fue despegando del blues tradicional y comenzó a abarcar otros estilos.

-Negro, ¿cómo definirías el largo camino recorrido?
-Cada uno de nuestros discos es un momento de nuestras vidas, por eso no se repite. Vamos plasmando lo que nos va pasando en cada momento, a partir de eso estás como en una foto, en una tenés pelo largo, en otra bigotes. Hoy es una felicidad ver todo lo que uno ha logrado en treinta años de carrera.

-¿Qué podés decir de la fecha del Luna Park?
-Es la fecha más importante de este año y un poco de nuestra carrera porque es un lugar emblemático y porque festejamos los treinta años y vamos a grabar un cd y un dvd testimonial de ese evento. Para nosotros marca un punto. Vamos a montar parte de la muestra fotográfica, vamos a invitar a muchos músicos que han participado en la banda, amigos, músicos nuevos. Va a ser un show intenso y largo.

-¿Se sienten inoxidables, como dice el nombre de uno de sus discos?
-Somos gente trabajadora, nos gusta la música, tocamos por placer y no por necesidad. Si eso nos transforma en inoxidables mejor todavía.

-Al disco Criollo lo compusieron en el interior, ¿qué encontraron ahí para que los motivara a hacer las letras?
-De todo, cuando vas con los ojos abiertos y las sensaciones a flor de piel podés captar un montón de imágenes y de cosas que te incentivan para producir nuevo material. Viajando, si uno está atento, tiene sensaciones nuevas, conoce gente y lugares, anécdotas, momentos. La letra de Promesas del ayer, por ejemplo, surgió en un camarín. Se refiere a alguien que se te acerca y te habla como si fuera un amigo de hace veinte años pero no sabés quién es. Esa es una situación que uno capta y se transforma en canción. A Criollo lo grabamos en cuatro sesiones durante un año.

-Viendo la situación del país desde hace varios años, ¿te dan ganas de agarrar un fierro y salir a dar, más allá que el tema El fierro sea una parodia?
-Fue inspirado en el sketch de La Tuerca. Eran cuatro jubilados (entre ellos Tincho Zabala, que aparece en el video de la banda) que se sentaban en el banco de una plaza y charlaban de cosas que les sucedían, Vicente Rubino hablaba de lo que le pasaba a su hija, y Tincho Zabala no hablaba nunca, él era el ferroviario. Cuando terminaba el sketch le preguntaban “¿y usted qué opina?”, y respondía “yo digo que hay que agarrar un fierro y hay que entrar a dar y a dar, y el que queda queda”. Se hizo una parodia de ese sketch, y parece que yo quiero agarrar un fierro y romper todo, pero no, no creo que esa sea la solución, nuestra postura es la de construir, no la de destruir. Hay mucha más solución por el lado de la educación que por el lado del fierro. Es una canción, una licencia poética, pero no está bajando línea para llamar a la gente a la violencia.

-¿Cómo era la banda cuando vos te sumaste, con qué te encontraste?
-Recién se iniciaba, yo me sumé en el ’92, venía de otras experiencias, había tocado mucho tiempo con Raíces, con los hermanos Makaroff, con Pastoral, Pappo, Rada, Lito Nebbia, Piero. La banda recién arrancaba, yo venía con un poco más de experiencia, lo primero que hicimos fue juntar unos mangos para grabar un demo, y ahí arrancó nuestra carrera. Firmamos contrato con Del Cielito y con DBN y empezó nuestra carrera profesional.

-La formación de los primeros años incluía vientos, ahora ya no, más allá de algún invitado ocasional que puedan tener. ¿Eso tiene que ver con un nuevo rumbo musical?
-Edu (Introcaso) y Zeta (Yeyati) fueron los saxofonistas que tuvimos durante once discos y decidieron hacer sus proyectos personales. Ellos no eran dos músicos de la banda, sino dos autores, y no es fácil en una banda reemplazar a autores. Para nosotros hubiera sido mucho más sencillo llamar a alguien que tocara el saxo alto y el tenor, que aprendieran las partituras y seguir con la misma fórmula. Pero como dije antes, cada disco nuestro es como una foto de lo que nos está pasando, y nos estaba pasando eso, decidimos asumir el quinteto como nuevo proyecto. Después de haber hecho once discos con un formato, cambiarlo es jugado. Aparte, la banda se transformó en más rockera, más libre, con otros condimentos. Ya llevamos cinco discos como quinteto. Pero los que quieran ver los caños vengan al Luna Park porque los vamos a invitar, son amigos.

Entrevista y fotos por Adrian Beneitez.