lunes, 15 de octubre de 2018

Peter Hook: Placeres Conocidos en Vorterix



PETER HOOK CELEBRÓ A NEW ORDER Y JOY DIVISION CON UN EXTENSO SHOW

Crónica por Adrián Beneitez.

Peter Hook & The Light recrearon el jueves 9 los álbumes de New Order Technique y Republic completos y cerraron la noche con un mini set de Joy Division que claramente fue lo mejor y que dejó al público encendido coreando Love will tear us apart.

Muchas gracias, esto es True faith”, anunció Hook al iniciar el tercer bloque de su show, y recién en ese momento comenzaron a aparecer los celulares en alto. Hasta entonces la gente había contemplado con atención la performance de la banda, pero de ahí en adelante comenzó a entrar en erupción.

Pasó Temptation, y Ceremony hizo el nexo entre New Order y Joy Division. Disorder, She’s lost control, Shadowplay, Transmission y especialmente Love will tear us apart en el cierre provocaron un gran agite que demostró la devoción que sigue generando el legado de uno de los grupos más representativos del post punk.

El setlist de Peter Hook & The Light fue cambiando en las distintas presentaciones, en Buenos Aires no tocaron clásicos como Bizarre love triangle y Blue monday; en San Pablo al día siguiente invirtieron el orden, arrancaron con Joy Division, y aquella lista en total tuvo cinco temas más que la de Buenos Aires.

Hook no es un virtuoso de su instrumento, pero sus líneas de bajo son marca registrada, el comienzo de Shadowplay por ejemplo lo ratificó. A la hora de tocar delegó responsabilidades en varios momentos para enfocarse en su rol de cantante, por eso la banda tuvo al multiinstrumentista Yves Altana como segundo bajista, que en algunos temas tocó solo y en otros pasajes lo hizo a duo con Peter.

En cuanto a la tarea vocal de Hooky, no será uno de sus mayores atributos, pero igualmente asumió el desafío, sabe que también debe cumplir esa función y lo hace. El tipo estaba ahí arriba y uno sabía que tenía enfrente a un ícono, ex miembro de dos bandas referentes en sus estilos, al que sin embargo pareció no importarle demostrar protagonismo. De hecho, The Light funcionó muy bien gracias al aporte equitativo de todos.

David Potts (Pottsy), un viejo conocido de Hooky, fue muy importante con sus partes de guitarra, y también puso su voz, sobre todo en el repertorio de New Order. En una entrevista en Madrid el año pasado reconoció que con su guitarra buscaba recrear el sonido de Joy Division y New Order tanto de los discos como en vivo, amalgamado.

Martin Rebelski en teclados y programación fue el encargado de aportar el clima ochentoso y de discoteca (Chemical, Fine time, Round and round, Mr Disco) que invitaba a bailar. Mientras que Paul Kehoe en la batería fue quien tal vez tuvo menos para ofrecer, pero con el machacante comienzo de Disorder le alcanzó para demostrar lo suyo.

“Buenas noches, esto es Regret”, así fue la bienvenida de Hook, seca, cuando salió a escena, en una noche que no tuvo ida y vuelta entre el bajista y el público, pero en la que sí hubo muchos temas, que fueron pasando uno tras otro casi sin pausa, salvo en los breaks que separaron los tres segmentos del show de casi dos horas y media.

Como es su estilo, el inglés se mostró poco expresivo, sólo en algunos pasajes recorrió el borde del escenario tocando y haciendo contacto visual con los fans de más adelante. Sus picos de expresividad se dieron en un par de ocasiones cuando arremetió a las piñas con un sextapad y en el momento de la despedida, cuando, en cueros, hizo ostentación de su bien conservado físico y arrojó su remera al público, para que algún afortunado, además de haber disfrutado de un excelente show, se llevara un gran trofeo.

Peter Hook tiene vida después de New Order. Lo confirmó en su nuevo paso por Buenos Aires.